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Fabula: Los caballeros solo rescatan princesas despiertas.

Es un tema candente en nuestra sociedad, la falta de caballeros, más la falta de princesas despiertas está convirtiendo las relaciones sentimentales en un infierno o peor aun en un imposible.

Este relato a modo de cuento es para explicar de manera sencilla el problema y la solución. En especial para esas mujeres dormidas que se niegan a razonar el problema para poder atajarlo.

Todas estáis desando que os rescaten al igual que nosotros estamos deseando rescataros pero no todo vale en este juego.

En un castillo no muy lejano ni si quiera en la más alta torre vive una princesa.

Una princesa atrapada y custodiada por un dragón.

Esta princesa está dormida y cuando el dragón hace de las suyas ella no hace nada para evitarlo.

Ella sabe que luego siempre sufre las consecuencias pero que hasta que no sea rescatada nunca podrá hacer nada.

Pasan los días y siempre ocurre lo mismo; ella sufre y se siente incapaz de hacer nada por mejorar su situación o protegerse de las fechorías del dragón.

Pasa largas horas sanando y con fe de que un día todo será mejor y todo cambiara. Sabe que su belleza y su condición de mujer la salvarán.

O eso decía el embrujo.

Lo que la princesa no entiende y la frustra (y por eso no piensa mucho en ello no vaya a ser que descubra su responsabilidad como mujer) es porque pasan tantos caballeros cerca de su castillo de largo.

Todos echan un vistazo pero al final terminan llendose.

¿Si soy una princesa porque no viene nadie a rescatarme? ¿Por qué el mundo es tan injusto? ¿Si están rescatando a princesas de otros castillos por que no me rescatan a mi? ¿Por qué solo se interesan por mi los dragones que me terminan dañando y encerrando?

Escasas veces la princesa dejaba que esas preguntas aparecieran en su mente. Ella tenía muy claro que su trabajo no era pensar y su trabajo era alimentar al dragón para que el día que llegara su caballero ella pudiera ver como este luchaba para rescatarla y se ganaba su corazón.

Así tenía que ser porque así estaba escrito.

Un día llegó un caballero que muy interesado por la princesa le dio una oportunidad, ella no cabía en si de gozo así que preparó al dragón para la batalla.

En cuanto el caballero vio el percal de ser recibido con un dragón se fue echando hostias pero le dejó un mensaje a la princesa:

Los caballeros queremos princesas despiertas ya rescatadas, si tu no te rescatas y aprendes tu papel ningún caballero te va a querer y estarás condenada a vivir entre dragones.

Para todas las Princesas.

La princesa había hecho caso a otros hombres antes pero todos la quemaron y ella decidió no volver a confiar. Prefería estar sola y cuando el cuerpo le pedía una relación se conformaba con cualquier cosa con tal de no estar sola.

Ya se había acostumbrado a vivir entre dragones que la maltrataban con tal de no estar sola y aunque aspiraba a más no sabía como hacerlo. Y se conformó.

La presencia del caballero y su huida dejaron a la princesa pensativa.

¿Cómo que princesas despiertas y rescatadas? ¿Es que acaso tengo yo que hacer algo?

¿Condenada a vivir entre dragones? ¡O sea que tengo alternativa!

La princesa empezó entonces un plan y hizo pero con más empaño lo que ya sabía: Trataba bien al dragón, esperaba dormida en la cama sin hacer nada al caballero, se ponía muy guapa…

La princesa termino por agotarse pero no por rendirse.

Se dio cuenta que con todo el empeño que había puesto toda la situación empeoró. El dragón hizo más ataques, durmió demasiado y tenía la sensación de estar perdiendo el tiempo.

Ella estaba intentando rescatarse pero haciendo lo mismo de siempre. Y no funcionaba, al contrario. Todo era más doloroso, más espeso y más difícil.

Entonces fue cuando a la princesa se le encendió la bombilla.

Si el caballero me tiene que rescatar del dragón pero soy yo la que me tengo que rescatar… ¿Qué pasaría si me deshago del dragón?

Entonces la princesa optó por romper las reglas y hacer algo que nunca había hecho, se olvidó del dragón, de su alimentación y con el tiempo de sus ataques pues esté fue perdiendo la fuerza hasta que desfalleció.

Al principio la princesa se sintió muy mal por el dragón pues le estaba dejando morir pero la sensación de bienestar sin ser atacada y sin necesidad de sanar porque nadie la rompía superaba de largo cualquier remordimiento.

Fueron semanas después cuando la princesa se vio a si misma disfrutando de un día a día completamente diferente.

Tuvo tiempo para sus aficiones, para educarse y para rescatarse.

¿Cuando despertaría nuestra princesa?

La princesa pasó semanas y meses super feliz y contenta habiendo sido rescatada del dragón por ella misma. Su nuevo estilo de vida era mucho mejor y más sano.

Ella por fin entendió lo que significaba rescatarse. Era libre y hasta tuvo tiempo para pensar que tipo de caballeros le gustaban.

Un día cualquiera llegó al castillo un nuevo dragón.

La princesa se sintió indefensa y aterrada y volvió a las andadas dándole vida y razón de ser al dragón. De repente había olvidado lo que era la libertad que llevaba mucho tiempo experimentando.

Pero una noche volvio a acordarse del caballero y su mensaje…

¡¿Sere tonta!? ¡¡¡Que soy yo quién se tiene que rescatar!!!

Y empezó de nuevo un plan para deshacerse del dragón.

Lo que la princesa no sabía es que ese dragón era un caballero poniendola a prueba para ver si estaba despierta.

En el momento que la princesa le puso al dragón los puntos sobre las ies y no le permitió comportamientos dañinos el príncipe supo que esta princesa había despertado.

Pero aún hacía falta algo más.

En el momento que la princesa se enfrentó al dragón y dijo:

No voy a tolerar más relaciones abusivas y dañinas! Elijo rescatarme de tu compañía y elijo estar despierta para que no vuelva a pasar nada que me perjudique y que haga que me duerma.

No hay nada que puedas hacer para que mi vida vuelva a teñirse de negro y de manipulación.

La princesa despierta.

En ese momento el caballero supo que esta princesa estaba preparada, decidida y a la altura para una relación.

Estaba preparada para ser salvada a un nivel que ella no podía salvarse y estaba preparada para guiar al caballero cuando fuese necesario.

El no dejaría que ella se durmiera y ella no dejaría que el se durmiera.

YIN.YANG.

Este vídeo no pretende sentar cátedra ni ser acertado para tu punto de vista, es mi opinión en un momento vital determinado. Y me he quedado agustísimo.

Alex Fragoso

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